Bienvenida, cotidianidad.
Hace tiempo creí que huía de usted.
Llenaba mi calendario de espacios en blanco
y ansiosos signos de pregunta.
Pero no, no me sentía feliz
En cambio, hoy le abro la puerta.
Por la suerte de aprender que hay milagros ordinarios
y que lo ordinario es un milagro.
Porque es hora de disfrutar de ese café,
el viaje en bus,
la reunión programada,
la serie que todo los lunes veo con mami.
Porque no quiero dejar de celebrar el milagro
de que hoy, un día más, común, vos estés a mi lado.
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